Autores/as: Lezlie Daneu Martínez González, José Teodoro Belmontes Parra, Gerardo del Carmen Palacios Saucedo, Ivonne Lizeth Morales López, María de Jesús Amaya Ponce, Juan Pedro Flores Velasco y Adrián Ortiz Ávila – Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), Unidades Médicas de Alta Especialidad 21, 23, 25 y 34
En el V Congreso Internacional Prevencionar, celebrado en Madrid los días 24, 25 y 26 de septiembre de 2025, se presentó la comunicación “Factores psicosociales implicados en el síndrome de burnout en personal de salud quirúrgico de tercer nivel de atención”, desarrollada por un equipo de especialistas del Instituto Mexicano del Seguro Social.
El estudio parte del reconocimiento del síndrome de burnout como un riesgo laboral declarado por la Organización Mundial de la Salud, con impacto directo sobre la seguridad del paciente, la calidad asistencial y la salud mental de los profesionales sanitarios. La investigación se centró en personal médico y de enfermería de servicios quirúrgicos, uno de los entornos hospitalarios con mayor carga psicológica, emocional y organizativa.
Se incluyeron 365 participantes pertenecientes a Unidades Médicas de Alta Especialidad. Para evaluar el nivel de burnout se utilizó el Maslach Burnout Inventory (MBI), mientras que los factores de riesgo psicosocial se analizaron mediante el cuestionario oficial de la NOM-035. La muestra mostró que el 9 % del personal presentaba burnout en su forma global, aunque un porcentaje mucho mayor experimentaba niveles altos en alguna de sus dimensiones: baja realización personal (27 %), agotamiento emocional (20 %) y diferentes combinaciones de afectación (34 % en conjunto).
Los resultados revelan asociaciones claras entre burnout y condiciones psicosociales críticas: el 93 % reportó sobrecarga laboral, el 87 % identificó liderazgo negativo y el 74 % percibió falta de control sobre su trabajo. Estas cifras confirman la fuerte influencia del entorno organizativo en el bienestar del personal quirúrgico, especialmente en profesionales con entre 1 y 5 años de antigüedad, grupo donde la prevalencia fue mayor.
La comunicación concluye señalando que, si bien la prevalencia global de burnout es relativamente baja, existe una afectación significativa en dimensiones clave que comprometen la salud laboral. Los autores insisten en la necesidad de fortalecer el liderazgo positivo, mejorar la distribución de cargas, incrementar la autonomía profesional y promover estrategias de prevención psicosocial alineadas con la NOM-035 y con los estándares internacionales de salud ocupacional.















