
La exposición al radón en entornos laborales se ha consolidado como uno de los riesgos emergentes más relevantes en la gestión preventiva, especialmente tras la entrada en vigor del Real Decreto 1029/2022 sobre protección frente a radiaciones ionizantes. Este trabajo, presentado en el V Congreso Internacional Prevencionar (Madrid, 24–26 de septiembre de 2025), describe la estrategia integral desarrollada por el Cabildo Insular de Tenerife para evaluar y mitigar la presencia de gas radón en sus centros de trabajo . Partiendo del mapa de zonificación del Consejo de Seguridad Nuclear, que identifica buena parte del territorio insular como zona de actuación prioritaria, se diseñó un plan en cinco fases. En una primera etapa se instalaron 100 detectores de trazas durante tres meses en dependencias seleccionadas por criterios técnicos como antigüedad del edificio, presencia de semisótanos, defectos estructurales o elevada ocupación . Los resultados identificaron 17 espacios con concentraciones superiores al nivel de referencia de 300 Bq/m³. En una segunda fase, y tras informar al personal sobre la importancia de la ventilación natural, se repitieron mediciones en periodo estival. El promedio descendió hasta 217 Bq/m³ en los espacios críticos, logrando reducciones de hasta el 80 % en varios centros . Sin embargo, cinco ubicaciones continuaron superando los valores de referencia. La medición en continuo permitió identificar un patrón claro: concentraciones bajas durante la jornada laboral y picos elevados en horarios extralaborales y fines de semana, cuando los edificios permanecían cerrados . Este hallazgo fue clave para implantar medidas técnicas específicas conforme al Código Técnico de la Edificación, como mejora de ventilación forzada, perforaciones para favorecer corrientes cruzadas y colocación de barreras bajo pavimento . Las comprobaciones finales evidencian que, durante la actividad laboral, los niveles se sitúan por debajo del límite legal en prácticamente la totalidad de los centros . La experiencia demuestra que la gestión del radón no puede limitarse a una medición puntual. Requiere planificación, información al personal, análisis dinámico de datos y adaptación técnica específica por edificio. Tal como se destacó en el Congreso, la prevención eficaz frente al radón combina rigor técnico, gestión organizativa y cultura preventiva sostenida en el tiempo.















