
El absentismo justificado por estar incapacitado para trabajar.
Autores: José Manuel Vicente Pardo1 , Araceli López-Guillén García2
1 Cátedra de Medicina Evaluadora, Pericial y Laboral de la UCAM. Jefe Unidad Médica Equipo Valoración Incapacidades. Instituto Nacional de la Seguridad Social. Gipuzkoa. España.
2 Cátedra de Medicina Evaluadora, Pericial y Laboral de la UCAM. Inspector Médico Unidad Médica Equipo Valoración Incapacidades Instituto Nacional de la Seguridad Social. Murcia. España
Cuando el absentismo es enfermedad
No es una pregunta o un cuestionamiento, es una afirmación. Cuando el absentismo es derivado de incapacidad temporal NO ES ABSENTISMO ES ENFERMEDAD.
Este artículo se refiere a las situaciones de incapacidad temporal (IT) laboral que causan absentismo y que se encuadran en el concepto definido en el artículo 169 de la Ley General de Seguridad Social. Hablaremos de este absentismo por enfermedad incapacitante desde el punto de vista preventivo, y no del absentismo como gasto o como concepto prestacional que no preventivista, y menos de las situaciones de abuso o fraude en la IT que son tema a parte y que merece otro abordaje. Si nos vamos a referir a enfermedad que causa “baja” (IT), que no a gasto, deberemos abordar las causas que generan la enfermedad incapacitante laboral y las causas de su prolongación.
La situación de incapacidad temporal puede devenir de proceso ya diagnosticado e incluso ya precisando de tratamiento, que en un momento determinado agudiza sus síntomas y limitaciones hasta tornarse incapacitante laboral, o puede debutar de forma aguda e impactante en la capacidad laboral, o por tener que ser sometido a intervención quirúrgica programada, o a cualquiera otra acción terapéutica o prueba funcional diagnostica que ocasione impedimento laboral.

Estar de baja es enfermedad, no es absentismo
El absentismo por incapacidad temporal es enfermedad si cumple con su definición: situación de enfermedad sobrevenida que impide trabajar y tiene carácter temporal hasta que con el tratamiento indicado consiga curación o mejoría suficiente que permite trabajar.
La incapacidad temporal requiere además de una alteración del estado de salud del trabajador, que esa alteración tenga una intensidad determinada que imposibilite acudir al trabajo, y no a cualquier trabajo, sino precisamente, el que desarrollaba en el momento de padecer la enfermedad o sufrir el accidente.
El Absentismo por Incapacidad Temporal, es ante todo enfermedad e impedimento laboral tras una toma de decisión médica

El Absentismo por Incapacidad Temporal, es ante todo enfermedad, que causa impedimento laboral y resultado de una decisión médica tomada tras reconocimiento médico del trabajador, con señalamiento del diagnóstico, limitaciones para el trabajo y duración prevista.
La victimización o acusación al trabajador en baja y al médico de primaria que la extiende
Se victimiza al trabajador y se acusa injustamente al médico que extiende la baja, cuando se les culpa del aumento del absentismo. Las bajas NO SE COGEN LAS EXTIENDEN los médicos de primaria, profesionales médicos, tras reconocimiento y valoración; la baja es una protección económica ante la pérdida de capacidad para trabajar un sustituto del salario y la garantía de ser atendido por el SPS para recuperar la salud la pérdida de salud. LAS BAJAS NO SE COGEN SE SOLICITAN al médico.


Cómo valorar la incapacidad/capacidad laboral
Para valorar si se está o no capacitado, es decir si se considera la extensión del parte de baja y su mantenimiento, es preciso llegar a un diagnóstico, pautar un tratamiento, objetivar las limitaciones, las capacidades funcionales perdidas y las que mantiene el trabajador en un momento dado, y contrastarlas con los requerimientos del trabajo y concluir en si hay o no incapacidad laboral.
Por supuesto que procesos graves o que debutan con situaciones agudas de intensidad o ingresos hospitalarios o la necesidad de efectuar determinadas pruebas o tratamientos, van a ser incapacitantes temporales laborales, independientemente del trabajo.

Absentismo por incapacidad temporal inicio y continuidad del proceso
El parte médico de baja de incapacidad temporal, en contingencia común, se expide por el facultativo del servicio público de salud (léase médico de atención primaria en la inmensa mayoría de los supuestos) inmediatamente después del reconocimiento médico del trabajador, por el facultativo que lo realice, utilizando el modelo que figura como anexo I de la Orden ESS/1187/2015, de 15 de junio actualizad a 1 de abril de 2023. Los partes de confirmación se expedirán, así mismo, con la periodicidad actualmente establecida para cada supuesto, de forma “automatizada”.
Lo que concluye en que el absentismo por incapacidad temporal es el derivado de la consideración que el médico de primaria (o el inspector médico en escasísimas circunstancias) realiza entendiendo que una enfermedad es incapacitante para el trabajo que desempeña el trabajador, señalando diagnóstico, limitaciones y duración estimada, reflejando en los partes de confirmación la continuidad de la situación limitante.
Por tanto, a priori, cuando se habla de absentismo y su incremento, salvo constatación de inadecuación de la situación de baja por fraude, o abuso o uso inadecuado, estaríamos hablando, a priori, de incremento de las situaciones de enfermedad, y su prolongación en el tiempo.
Los partes de baja y confirmación son un “cheque al portador” para el recibo de la prestación económica, concluyendo en un acto de reconocimiento médico la situación impeditiva laboral. Así mismo son un justificante para no acudir a trabajar.
El médico de primaria no sólo hace estos actos médicos de comprobación de la situación de baja (aunque a veces los denomina actos administrativos), sino que además efectúa la atención sanitaria y el seguimiento que proceda.
Baja o Incapacidad Temporal, no es igual a enfermedad sino a las consecuencias incapacitantes laborales que ocasiona la enfermedad.
Lo que incapacita no es el diagnóstico de una enfermedad, o en su caso presentar comorbilidad de varias enfermedades. sino las limitaciones para el trabajo que ocasionan, y que estas sean de tal intensidad que impidan realizarlo. Así que un diagnóstico de hipertensión, diabetes, migrañas, artrosis, o cualquier otro diagnóstico, no es suficiente sino se presentan limitaciones funcionales y en tal grado que sean incapacitantes por impedir cumplir con los requisitos funcionales del trabajo, y no de cualquier trabajo sino de aquel que se realiza en el momento de caer en baja. En determinados casos puede que el riesgo presente en el trabajo desaconseje continuar trabajando hasta que el proceso cure, aunque presentara leves limitaciones. La baja conlleva la necesidad de seguir tratamiento para lograr la recuperación funcional o el restablecimiento funcional, hay muchos casos en los que la baja supone un “descanso terapéutico” (como denominaba el Dr. Ramón Roca).
Porqué se enferma de manera incapacitante.
Se enferma por lo genético, lo epigenético, el entorno social y el azar biológico. En el modelo Lalonde (“Informe Lalonde 1974) se concreta una comprensión holística de la salud y por tanto del enfermar, proponiendo 4 determinantes de salud básicos: los factores biológicos humanos, el medio ambiente, los estilos de vida y los sistemas de asistencia sanitaria; y en cuanto a su importancia llevó a acuñar la expresión que “en el enfermar el código postal importa más que el código genético”. En el enfermar hasta constituir incapacidad laboral, impronta los determinantes de salud, la individualidad de cada enfermedad, la individualidad de cada trabajador enfermo ante la enfermedad, y que el proceso sea tratado en tiempo y forma (diagnosticado y tratado a tiempo)pues de no hacerlo así los síntomas y limitaciones progresarán hasta no hacer posible trabajar.

La situación de incapacidad laboral deriva fundamentalmente de lo biológico y el trabajo, aunque no debemos olvidar otros condicionantes de salud.
Individualidad del enfermar y respuesta al tratamiento
Hay una individualidad del enfermar que responde a lo genético, lo epigenético y lo biológico, que además es diferente aún en el propio individuo y proceso en diferentes momentos de la vida. Sobre esta variable, de indudable trascendencia en la pérdida de la salud, y qué suponen en el enfermar de un trabajador y cómo proteger sus consecuencias hay poco que hacer a corto plazo y con incidencia real ya pue estarán siempre presentes, ante lo cual solo cabe actuar con diagnóstico precoz y respuesta terapéutica precoz. Por alto nivel de salud que tengamos el enfermar es parte del vivir y su impermanencia.
Entorno laboral
El trabajo puede ser desencadenante del enfermar, bien de forma directa causal en procesos que guardan relación con la exposición a riesgos presentes en el trabajo o con relación directa entre trabajar y enfermar. Así mismo el trabajo puede perjudicar la salud reactivando procesos ajenos al trabajo o contribuir a su desarrollo.
Sociedad y vivir poco saludable
Habitamos una sociedad enferma o poco saludable con culto desmedido a la imagen, el triunfo, el reconocimiento, la hiperconexión, lo superficial, la inmediatez y la búsqueda de la satisfacción pasajera, con falta de sentido crítico ante la hiperinformación, el triunfo de las no cosas (la quiebra del mundo de hoy Byung-Chul Han). Y un sistema productivo con excesiva exigencia, que fomenta la dedicación plena al trabajo, la competitividad salvaje y con cada vez menos salario emocional. Si a todo esto añadimos la incertidumbre económica, la sociopolítica, y la convulsión internacional, desde luego vivimos lejos del concepto de salud “el completo bienestar físico, mental y social y no solo la ausencia de enfermedad”. Así que lejos de emocionarnos con lo cotidiano, con los encuentros personales, con estar vivo de forma consciente, satisfechos y luchadores en un mundo real y no en lo virtual, vagando de forma inquieta con una “mente de mono” lejos de habitar el momento presente, y todo ello hace de nuestro vivir cotidiano, algo harto complicado y extremadamente difícil.
Duración incapacidad temporal. Procesos leves, procesos severos.
Al hablar de absentismo por incapacidad laboral es preciso cono conocer que una parte importante de las bajas quedan resueltas en menos de 15 días en torno al 59%, en menos de 30 días se resuelven el 71 % y si sumamos las que se resuelven en dos meses abarcaríamos el 83% de las bajas.

Cuando hablamos del absentismo como enfermedad y sobre todo del déficit en salud laboral es correcto referir que el mayor volumen de las bajas corresponde a cuadros de corta o muy corta duración, cuadros leves, que se resuelven de forma temprana, por lo que debe trasladarse la preocupación a las bajas largas o muy largas.
Las bajas prolongadas son las que más deterioro causan en la salud laboral y la calidad de vida, siendo además las que encierran un alto riesgo de convertirse en permanentes o crónicas y disminuir la capacidad laboral del trabajador, y como no las que más deterioran la productividad de las empresas y mayor gasto en prestaciones económicas y sanitarias conllevan1.
Hay un tiempo estimado de duración de la incapacidad temporal. El INSS maneja unas tablas de duración tiempo óptimo2 orientativas para la gestión de las bajas y establecer un momento para su control a partir del cual debemos preguntar no que la baja esta pasada de tiempo, sino qué está pasando con esa situación y averiguar si la mala evolución, o problemas en el abordaje terapéutico, estar pendiente de pruebas exploratorias o diagnósticas o de acciones terapéuticas u otras razones, están ocasionando la prolongación de la baja más allá del tiempo óptimo.
Causas de la prolongación IT
Por causas propias o impropias en la IT, se denominan causas propias o médicas las que dependen de cada enfermedad, evolución, y respuesta al tratamiento e impedimento que causan para las particulares requisitorias de un trabajo; y las denominadas causas impropias o no médicas aquellas ajenas al enfermar y el trabajo.
Causas médicas en la prolongación de la IT

Prolongación de la baja por intensidad y evolución individual, y por lista de espera.
La prolongación de la incapacidad temporal deriva de la individualidad de cada proceso y la distinta evolución del enfermo, y por supuesto de la respuesta sanitaria en atender de manera temprana cada caso. Sobre la individualidad de cada proceso nada puede hacerse. Sobre la lista de espera en pruebas diagnósticas, funcionales, acceso a consultas de especialista y tratamiento tanto médico como quirúrgico hay mucho a hacer. Cualquier proceso y más si es grave, que no es diagnosticado a tiempo o con espera en el acceso al tratamiento tiene peor pronóstico y supondrá alargar la IT (Incapacidad Temporal) retrasando la mejora de la salud el trabajador en baja, y con riesgo de cronificar cualquier dolencia.
Causas no médicas o impropias en la prolongación de la IT
Como causas no médicas en la prolongación de la baja, designamos las debidas a factores no relacionados con el enfermar o la evolución clínica (factores propios) sino derivados del trámite administrativo burocrático ligado a ello (factores impropios).

Prolongación de la incapacidad temporal por problemas de gestión.
La prolongación de la baja puede derivar de problemas en la gestión, pues es cierto son muchos los problemas para la tramitación de la baja y el alta, pues no siempre el reconocimiento (presencial) médico (MAP médico de atención primaria) para ello es inmediato, y debido a esto, o bien sucede extensión del parte de baja con fecha previa retroactiva o de forma telefónica (lo que tras la pandemia se ha convertido en algo abusivo); también existe dilación para el alta por la demora entre encontrarse recuperado y obtener cita para el alta médica laboral. Y esto sucede en procesos de baja de duración de menos de 365 días, y peor aun cuando superado los 365 días de baja el INSS es el único competente para emitir el alta o considerar la prórroga de la baja y esta demora en el reconocimiento en el INSS prolonga la baja innecesariamente, aquí añadir la dificultad en contactar con el INSS tan habitual.
Por cualquiera de las tres circunstancias expuestas como prolongadoras de la IT, la individualidad evolutiva, la demora en la asistencia sanitaria o los problemas burocráticos en la gestión, no hay voluntariedad del trabajador, y no se le puede reprochar o imputar la permanencia en baja prolongada.
La incapacidad laboral como un indicador de salud laboral y gestión sanitaria
Cuando el absentismo es enfermedad la incapacidad temporal laboral se convierte en indicador de salud laboral3,4. La incapacidad laboral es un indicador de salud laboral de primer orden, es un indicador que referencia tanto las ausencias laborales por baja como el no retorno por incapacidad laboral permanente, más allá del habitual uso de la incapacidad como un indicador de “gasto”. También la incapacidad es un indicador de resultado sanitario, un indicador de gestión sanitaria5, pues refleja la capacidad de dar respuesta a la enfermedad, y, como no, un indicador de calidad de vida, pues si hay enfermedad no hay salud.
Quién atiende y quién paga la baja.
El absentismo por IT como absentismo por enfermedad es asunto complejo en la génesis y seguimiento por la dicotomía existente entre quien asiste al trabajador en baja el SPS y quien paga la baja INSS, mutua, empresa. Esta dualidad plantea severos problemas en el desarrollo dinámico de la prestación, y en la gestión, un «alma doble» que muestra la tensión entre la eficiencia en el gasto y la justicia del control médico. (Mercader Uguina, Jesús R)6
El absentismo como enfermedad o enfermedad incapacitante laboral deriva del enfermar y del abordaje terapéutico (porqué, cómo se enferma, cómo evoluciona y cómo se trata) y aquí el condicionante de 2 instituciones con distintas competencias y objetivos (INSS SPS) es el que puede entrar en colisión por lo que se requiere análisis y mejora en la colaboración, comunicación y gestión.

Servicio Público de Salud y Seguridad Social, instituciones con diferentes competencias y objetivos en la gestión de la baja.
A quién paga le preocupa el pago, a quien atiende le preocupa la atención sanitaria, de hecho, la gestión de las bajas se entiende desde primaria y algunas veces desde el propio ministerio como una cuestión administrativa.
La incapacidad es algo más que una cuestión económica7.
Pues, aunque es una prestación económica, lleva implícita la necesidad de una prestación sanitaria sin la cual no tiene razón de ser (situación de enfermedad o lesión que impide trabajar y reciban asistencia sanitaria) y que requiere inexcusablemente la adhesión médica documental que acredite la presencia de una enfermedad incapacitante. De hecho, la extensión del parte de baja es un acto médico (reconocimiento médico), una prescripción del médico que forma parte del tratamiento integral del paciente trabajador.
Causas del absentismo por incapacidad temporal8
El absentismo por IT es decir el absentismo por enfermedad es complejo en su análisis, aun aislándolo de otras consideraciones del absentismo por IT derivadas del fraude, mal uso, abuso o descontrol.
La incapacidad laboral se presenta dependiendo de múltiples variables: variable sanitaria y salud, variable de gestión, variable territorial, variable psicosocial y personal, variable económica, y variable normativa, la gestión correcta debe analizar todas ellas. En la adecuación de la incapacidad laboral las variables de salud (enfermedad) y sanitarias (atención sanitaria) son elementales, pero la desviación de la incapacidad debe ser objeto de particular y completo análisis donde tienen su trascendencia las variables personales, las territoriales, las sociales, las económicas, las normativas, y las de la propia gestión de las encomendadas a las diversas entidades.
Hablaremos de causas propias e impropias en el absentismo por incapacidad temporal.
Causas propias o derivadas estrictamente del enfermar, la enfermedad (limitaciones) y el impedimento que causan para el trabajo.
- Gravedad del proceso. Intensidad lesional laboral limitante. Tratamientos Intensos, cruentos o con gran servidumbre terapéutica o con cronograma terapéutico prolongado. Mala respuesta al tratamiento, mala evolución, comorbilidad concurrente.
- Envejecimiento de la población como factor de peor evolución y respuesta.
Causas impropias (ajenas al binomio enfermedad/trabajo)
- No diagnóstico temprano (por listas de espera para pruebas o derivación especialista)
- No tratamiento en tiempo y forma (listas de espera)
- Mal control de la IT, falta de control, descontrol, dejación, no posibilidad de control, complacencia y procedimientos de gestión ineficientes
- Componente voluntario “alargador” del proceso (riesgo moral)
- Falta de comunicación entre las entidades implicadas en la gestión de la IT y los procedimientos ineficientes.
- Problemas en la gestión y trámite de la IT dificultades para la baja o el alta por no inmediatez en el reconocimiento médico tanto del MAP como del INSS
Concluyendo las causas ligadas al absentismo por enfermedad, no al debido a abuso, mal uso o descontrol de la baja son: la edad, (población trabajadora envejecida), las listas de espera para consulta con especialista o para tratamientos, y la peculiar e individual causa del enfermar y respuesta a los tratamientos.
En referencia a las listas de espera para pruebas diagnósticas o funciónales o para consultas especializadas o para intervención quirúrgica u otros tratamientos, peculiar e individual causa del enfermar y la evolución y respuesta al tratamiento. Si comparamos los datos de espera quirúrgica y para consulta especializada año 2006 y 2023 veríamos que se ha duplicado el tiempo en espera y sólo con un 8% más de población. Un 20% de los procesos de baja se alargan por demora en la asistencia.
Absentismo justificado, ¿previsible? ¿controlable?
Si, es preciso controlar para discernir aquello que entendemos procedente de lo que no es, para conocer en cada momento que la incapacidad está justificada u obedece en su declaración o prolongación a “componente voluntario” con objeto de obtener la baja o aumentar su duración de forma artefactada.
Controlar para mejorar la salud, gestionando la mejor asistencia que pueda prestarse.
Se trata de utilizar el control del proceso para en el seguimiento atencional sanitario del proceso, para gestionarlo, o para adelantar pruebas o tratamientos o promoverlos, vía derivación dentro del propio servicio público, vía concierto con mutuas u otras instituciones concertadas. La manera más directa de gestionar la atención sanitaria parte de quien hace seguimiento directo y participativo el médico de atención primaria, como no de la inspección de las comunidades autónomas y desde el control de mutuas en procesos de contingencia común.
Control IT y riesgo moral9
La incapacidad temporal es una prestación con alto riesgo moral9; el riesgo moral en la incapacidad laboral es el riesgo que corremos al valorar una situación de incapacidad sobre la confianza en la buena fe del interesado, o en el obrar de buena fe del ciudadano que va a referirnos su verdadera situación de incapacidad sin distorsión, sin tergiversación o sin engaño o sin componente voluntario en distorsionar y elaborar como se siente, como responde al tratamiento para obtener o prolongar la baja.

El control de la baja se fundamenta en que está sea adecuada y mejorar la salud del trabajador en baja para que el absentismo por IT, la ausencia del trabajo lo sea por estar enfermo y en razón a las limitaciones funcionales derivadas de la enfermedad que impiden trabajar.
La incapacidad temporal se produce se prolonga y se culmina dependiendo de múltiples variables con distinto peso, trascendencia, condicionamiento y distinta potencialidad y posibilidad de control.
La Incapacidad Temporal tiene en su existencia un alto riesgo moral9, si añadimos descontrol, la sombra de la duda se cierne sobre ella.
Titulares sobre absentismo IT y algunos datos
la tendencia al alza del absentismo laboral por incapacidad temporal copa los titulares de prensa de forma periódica. La incapacidad temporal “las bajas” son un indicador de salud laboral directo de primer orden. Así que hablaremos de deterioro de la salud laboral, hablaremos de enfermedad de los trabajadores, cuando se dice que España registró en 2023 la incidencia más alta de bajas laborales en una década, o que el 4% de los trabajadores están de baja por Incapacidad Temporal o que hay más de 450 bajas laborales por cada 1.000 trabajadores, o que España lidera el absentismo laboral por incapacidad temporal en Europa.
El absentismo por salud mental se ha duplicado entre 2016 y 2023 con tan sólo un 15% más de población trabajadora. En 2023 hubo cerca 597.886 `bajas por salud mental. Sólo 2 de cada 10 consultas por trastorno mental se realizan en la sanidad pública, lo que supone un fracaso de la sanidad pública por ineficiencia, y una inequidad en el acceso al tratamiento por el gasto que supone para el enfermo.
Las bajas se han duplicado en los últimos 10 años; en 2013 la tasa era del 2% en 2023 fue del 4%. La proporción del absentismo por incapacidad temporal respecto del total fue en 2023 del 77,8%. Los indicadores que se manejan habitualmente sobre la IT se refieren a la incidencia o el número de procesos de baja, no la duración ni a la prevalencia y menos en su referencia a proceso y ocupación.

Cuando leemos titulares sobre las bajas se cita que hay MUCHAS bajas, que hay MUCHOS trabajadores en baja, que SUBEN las bajas que tienen un ALTO COSTE de las bajas; pareciera que estamos HABLANDO DE ABSENTISMO PURO Y DURO, ausencia de trabajadores al trabajo y NO DE ENFERMEDAD COMO ES.
Y entonces ¿qué parece inquieta del absentismo?
El coste en prestaciones públicas. El porcentaje de subida, cuando sube. La repercusión en la economía. El coste para la empresa. Que hay MUCHAS bajas. Que hay MUCHOS trabajadores en baja. Que SUBEN las bajas. Que hay un ALTO COSTE de las bajas. Que duren mucho.
¿Pero interesa saber por qué? ¿Se sabe el porqué de las bajas? ¿Se conoce por qué procesos; y según procesos en qué trabajos, (actividad, ocupación, tipo de contrato) y en qué edad, ¿y en qué sexo?
Lo cierto es que no lo parece. Conocemos las bajas en cuanto a su incidencia, pero no asociadas a qué tipo de procesos, en qué tipo de trabajos y en qué tipo de trabajadores, y con qué consecuencias; que sería lo determinante cuando hablamos de enfermedad incapacitante laboral.
EL MAPEO DE LA INCAPACIDAD para conocer qué, a quién y de qué manera incapacita laboralmente10,11
El mapa de incapacidad o el “mapeo de la incapacidad laboral” es una necesidad urgente; si el absentismo es enfermedad debe analizarse epidemiológicamente para prevenirlo y por ello es preciso conocer, tener datos de lo que debemos prevenir.
Datos para la elaboración del Mapa de Incapacidad Laboral10,11: qué enfermedad incapacita laboralmente, a quién, trabajo, ocupación, actividad, sexo, grupo etario y de qué forma, tiempo de duración. Agregando a cada enfermedad o grupo de enfermedad, o grupo sintomático (lumbalgias, gonalgias, dolor hombro, trastornos psiquiátricos menores, cancer de mama, procesos cardiacos, neoplasia pulmonar, etc.) cada uno de estos factores, y hacerlo por ranking al menos de los 30 procesos más frecuentes.
Para la mejor gestión, prevención y adecuación de las situaciones de incapacidad laboral deben implantarse protocolos de actuación y su divulgación formativa. La correcta gestión debe disponer de todos los datos sobre las variables que condicionan la incapacidad laboral con un análisis directo y actualizado del comportamiento de la incapacidad, interrelacionando datos referentes a enfermedad y limitaciones funcionales, edad, sexo, trabajo, puesto, actividad de empresa, tipo de empresa, situación laboral, días perdidos en incapacidad temporal, grado de incapacidad permanente, situación familiar, domicilio, y factores sociales y económicos, es decir elaborar el mapeo de la incapacidad laboral y la divulgación publica y periódica de los datos y su análisis
Disponer de un mapa de incapacidad (como el propuesto por la Dra. Araceli LÓPEZ-GUILLÉN GARCÍA y aceptado su desarrollo por la seguridad social 2015 y 2019) con los datos referidos es la única forma de comprender el impacto laboral de la enfermedad, desde la perspectiva preventivista y de salud, más allá de los datos de incidencia, duración, gasto, jornadas perdidas u otras referencias al absentismo cuando a la incapacidad nos referimos; así como evidenciar desde la seguridad social con responsabilidad y trasparencia la situación actualizada en cada momento de la incapacidad laboral. En definitiva, conocer qué incapacita (qué enfermedades), a quién (tipo de trabajador y trabajo) y de qué manera (temporal y con qué duración o permanente y con qué grado).
Este análisis predictivo de la incapacidad laboral, de la enfermedad incapacitante laboral, tiene una finalidad preventiva, no confundir con el análisis predictivo que pueden utilizar el INSS o las mutuas para la reducción del gasto o el eufemismo de adecuar las situaciones de IT.
Prevención de la incapacidad laboral
Prevención 1ª. Predicción de la incapacidad.
La prevención primaria actúa sobre la incidencia de la incapacidad laboral y consiste en que no se enferme y que de hacerlo no resulte incapacitante. Para ello correcta vigilancia de la salud de los trabajadores, atención sanitaria sin demoras, coordinación entre atención primaria y medicina del trabajo, políticas de salud pública que mejoren la salud de los ciudadanos y prevengan la enfermedad12. Mapeo de la incapacidad para un análisis predictivo de la incapacidad, sus causas y sus consecuencias10,11 e implantar adecuadas políticas para la gestión de recursos destinados a mejorar la salud de los trabajadores.
Hay variables clínicas en la incapacidad laboral que derivan del enfermar y de la respuesta al tratamiento. Estas variables son previas a la incapacidad laboral, constituyen la prevención primaria al evitar que se produzca un deterioro de la salud y que de darse este no suponga una merma de la capacidad laboral hasta el punto de condicionar una situación incapacitante laboral. Se precisa actualización de continuada de políticas de prevención salud (hoy en día especial incidencia en la salud mental), respuesta atencional correcta con el objetivo de diagnosticar de forma precoz y tras ello proceder al tratamiento correcto (a tiempo en tiempo y forma.
Prevención 2ª Mejora de la salud.
La prevención secundaria actúa sobre la duración de la situación de la baja, se basa en que, consolidada la enfermedad incapacitante laboral mejorar de forma temprana la salud del trabajador enfermo, procurando la pronta recuperación de quién padece una incapacidad laboral y para ello se precisa primordialmente actuación temprana y con excelencia clínica, y evitando la inequidad en el acceso a los tratamientos. Mejorar la actuación de seguimiento sanitario SPS. Mayor colaboración sanitaria para facilitar tratamientos o pruebas mediante acción concertada o con el apoyo de mutuas (para algunos procesos).
Prevención 3ª Fomento de la salud
La prevención terciaria actúa minimizando las recaídas y facilitando un retorno al trabajo tras incapacidad saludable, eficaz y duradero, mediante el fomento de la salud laboral. Supone que, llegado el momento del alta y el retorno al trabajo, se sopese el que exista recuperación de aptitud para el trabajo perdida, valorar al retorno las adaptaciones que fueran preciso. En algunos casos facilitar el alta parcial o la incorporación paulatina a la actividad laboral, con menores exigencias en tiempo y/o cargas, correcta vigilancia de la salud de los trabajadores, coordinación y facilitación de información entre atención primaria y medicina del trabajo. Necesidad de políticas de retorno al trabajo13 tras incapacidad laboral prolongada o tras cáncer que contemplen la “aptitud sobrevenida” tras estos procesos.
Prevención del presentismo o trabajar enfermo.
La no situación de baja no siempre supone que no debiera estarse en esa situación, pues puede suceder que, por diversas causas: económicas, miedo a perder el empleo, no conciencia de enfermedad, victimización,disimulación u otras de carácter personal se esté trabajando, estando enfermo y ocultando las limitaciones funcionales que se presentan, lo que tarde o temprano llevará a la incapacidad laboral. Debe actuarse con correcta vigilancia de la salud y actuar con coordinación, con trasmisión de información entre atención primaria y medicina del trabajo.
Conclusiones:
Mejorar de la salud de los trabajadores evitando las demoras en la atención sanitaria, propiciando políticas de gestión sanitaria a este fin. Evitar la inequidad en el acceso a los tratamientos. Colaboración entre instituciones sanitarias públicas, concertadas y mutuas.
La mejor forma de prevenir la incapacidad o mejorar la situación una vez producida es con acceso inmediato a las pruebas diagnósticas y a la derivación si procede al especialista, y, como no, que diagnosticado un proceso se preste tratamiento de forma idónea en tiempo (sin demoras) y forma (tratamiento protocolizado) y sin inequidad. Mejorar los procedimientos de gestión o tramitaciones burocráticas de la baja.
Entendida que la incapacidad temporal (IT) es iniciada, seguida y finalizada en la mayoría de las situaciones por el médico de atención primaria, una correcta gestión integral de la incapacidad temporal debe contar con él.
La mejor valoración de la situación de incapacidad laboral precisa de disponer de la más completa información médico laboral compartida de los procesos, evolución y limitaciones. Mejorar el flujo de información entre las entidades implicadas en la gestión de la IT. (ámbito asistencial prestacional y medicina del trabajo)
Conocimiento preciso por parte de primaria y de las instituciones implicadas en la IT de los requerimientos del trabajo para el que se está incapacitado (Ficha ocupacional). La incapacidad tiene siempre una singularidad expresa tanto por la enfermedad, como por el trabajo para el que incapacita.
Para una mejor adecuación de las situaciones de incapacidad laboral deben implantarse protocolos de actuación en la valoración de la incapacidad y su divulgación formativa a los médicos de primaria.
La correcta gestión de la incapacidad laboral debe disponer de todos los datos sobre las variables que condicionan la incapacidad laboral con un análisis directo y actualizado del comportamiento de la incapacidad, interrelacionando datos referentes a enfermedad y limitaciones funcionales, edad, sexo, trabajo, puesto, actividad de empresa, tipo de empresa, situación laboral, días perdidos en incapacidad temporal, grado de incapacidad permanente, situación familiar, domicilio, y factores sociales y económicos, es decir elaborar el mapeo de la incapacidad laboral y la divulgación publica y periódica de los datos y su análisis, por un principio de trasparencia obligada de los poderes públicos.
Necesidad de políticas de retorno al trabajo tras incapacidad laboral prolongada o tras cáncer que contemplen la “aptitud sobrevenida” tras estos procesos, y facilite el alta parcial o la incorporación paulatina.
Cambio de paradigma prestacional y de gasto por el preventivo entendiendo que LA INCAPACIDAD TEMPORAL NO ES ABSENTISMO ES ENFERMEDAD.
BIBLIOGRAFIA
1Vicente Pardo, José Manuel. (2016). Reflexión sobre los problemas a la reincorporación laboral tras incapacidades médicas largas. Medicina y Seguridad del Trabajo, 62(242), 49-65. http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0465-546X2016000100006&lng=es&tlng=es.
2Manual de Tiempos Óptimos de Incapacidad Temporal. (4ª Edición) Web Seguridad Social publicaciones.
3Vicente Pardo, José Manuel, & López-Guillén García, Araceli. (2019). La incapacidad, indicador de salud laboral con alta variabilidad territorial. Medicina y Seguridad del Trabajo, 65(257), 261-284. Epub 22 de marzo de 2021. Recuperado en 22 de abril de 2024, de http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0465-546X2019000400261&lng=es&tlng=es.
4Vicente Pardo, José Manuel, & López-Guillén García, Araceli. La incapacidad laboral como indicador de salud laboral
https://prevencionar.com/2019/11/18/la-incapacidad-laboral-como-indicador-de-salud-laboral/
5Vicente Pardo, José Manuel. (2015). La Incapacidad laboral como indicador de gestión sanitaria. Medicina y Seguridad del Trabajo, 61 (239), 207-219. https://dx.doi.org/10.4321/S0465-546X2015000200007
6Mercader Uguina, Jesús R. (La fábula del paciente simulador y el terapeuta crédulo o los mitos de la incapacidad temporal(2009)
https://www.iustel.com/v2/revistas/detalle_revista.asp?id_noticia=411598&d=1
7Vicente Pardo, José Manuel. (2018). La gestión de la incapacidad laboral algo más que una cuestión económica. Medicina y Seguridad del Trabajo, 64(251), 131-160. Recuperado en 01 de mayo de 2024, de http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0465-546X2018000200131&lng=es&tlng=es.
8VICENTE PARDO, José Manuel, LÓPEZ-GUILLÉN GARCÍA, Araceli. Absentismo enfermedad, abuso, descontrol y mejoras
https://prevencionar.com/2024/01/19/absentismo-enfermedad-abuso-descontrol-y-mejoras/
9José Manuel VICENTE. Incapacidad laboral, riesgo moral y riesgo laboral 8/05/2018
10López-Guillén García, Araceli, & Vicente Pardo, José Manuel. (2015). El Mapa de la Incapacidad en España una necesidad urgente. Medicina y Seguridad del Trabajo, 61(240), 378-392. https://dx.doi.org/10.4321/S0465-546X2015000300007
11López-Guillén García, Araceli, & Vicente Pardo, José Manuel (2022). Incapacidad laboral, epidemiología ocupacional y la necesidad de un mapa de la incapacidad
https://prevencionar.com/2022/08/29/incapacidad-laboral-epidemiologia-ocupacional-y-la-necesidad-de-un-mapa-de-la-incapacidad/
12Isabel de Val Pardo, Javier Carnicero Giménez de Azcárate. Servicios públicos de salud: Presente y futuro. 2016.Ediciones Díaz de Santos.
https://www.editdiazdesantos.com/wwwdat/pdf/9788490520307.pdf
13López-Guillén García, Araceli, & Vicente Pardo, José Manuel. (2018). Necesidad de políticas de retorno al trabajo tras incapacidad laboral prolongada, en materia de seguridad social. Medicina y Seguridad del Trabajo, 64(253), 379-401. Recuperado en 09 de mayo de 2024, de http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0465-546X2018000400379&lng=es&tlng=es














