
La educación: necesaria para un mundo mejor
El aprendizaje infantil es y seguirá siendo objeto de numerosos estudios en el campo de la neurociencia, revelando aspectos fundamentales sobre cómo el cerebro de las poblaciones infantil y adolescente desarrolla sus habilidades cognitivas y emocionales. Estos conocimientos, que son de gran utilidad, los podemos utilizar para aplicar estrategias dirigidas a la creación de una cultura preventiva desde la infancia.
Si nos centramos concretamente en los trastornos musculoesqueléticos, los datos muestran una elevada prevalencia de este tipo de dolencias en la población infantil1, favorecidas por la combinación de posturas inadecuadas y una actividad deportiva escasa2. También se ha visto que si durante la infancia o la adolescencia se padece dolor musculoesquelético, aumenta el riesgo de padecerlo durante la edad adulta3, posiblemente por el desarrollo de creencias y comportamientos inadecuados relacionados con los acontecimientos dolorosos previos4.
Dicho esto, es probable que los problemas musculoesqueléticos previos de las personas trabajadoras jóvenes que llegan al puesto de trabajo podrían agravarse con el trabajo. Por ello, si pueden prevenir los TME en la infancia, es posible que se retrase la entrada en un ciclo de episodios recurrentes y que se reduzca la prevalencia de los TME en las personas adultas5.
En este artículo presentaré los ejes que considero fundamentales integrar en los programas educativos de las escuelas con el fin de prevenir los trastornos musculoesqueléticos a cualquier edad y que, a día de hoy, son el problema de salud relacionado con el trabajo más común en España y en Europa. Asimismo, para darle un enfoque práctico, presentaré distintas recomendaciones e iniciativas para conseguirlo.
El conocimiento sobre ergonomía, actividad física y neurociencia del dolor es esencial para la adquisición de una conducta y unos hábitos de vida saludable que ayuden a prevenir diversos problemas de salud, no solo musculoesquelética, sino a nivel multisistémico. Si bien es un planteamiento válido a cualquier edad, si se trabaja desde temprana edad los beneficios serán todavía mayores.
Ergonomía, actividad física y neurociencia del dolor
La ergonomía laboral es la ciencia que estudia el diseño y la organización de los lugares de trabajo, incluidos los equipos, las herramientas y las tareas, para que el trabajo sea más confortable, eficiente y seguro, mediante la adaptación del entorno a las necesidades y características de las personas. Para explicar el concepto y la aplicación de la ergonomía a los más pequeños, resulta interesante utilizar comparaciones simples y cotidianas. Por ejemplo, se pueden usar sillas y escritorios, mochilas escolares o tijeras, para enlazar conceptos como las posturas, las cargas, los movimientos repetitivos o la fuerza, lo que permitirá establecer relaciones que facilitarán su comprensión.
La actividad física no es solo cualquier movimiento que hacemos con nuestro cuerpo, sino que también es una necesidad biológica para el correcto funcionamiento de nuestro organismo. Sin embargo, es habitual que, debido al sedentarismo imperante en el estilo de vida occidental, las personas se muevan menos de los necesario y empiecen a acumular males como diabetes, hipertensión o sobrepeso.
Para explicar este concepto a los niños, podemos referirnos a las acciones que hacen que se muevan y que incluso les pueden hacer sudar, respirar más rápido o fortalecer sus músculos. Por ejemplo, cuando juegan en el parque y corren, saltan, suben a los columpios y se deslizan por el tobogán; cuando practican deportes, ya sea fútbol, baloncesto, bicicleta, etc., e incluso cuando van caminando al colegio, a hacer recados o salen a pasear con la familia.
¿Y por qué es tan importante moverse? Porque fortalece los músculos y los huesos; ayuda al corazón, a los pulmones y al cerebro a funcionar mejor; hace que se liberen unas sustancias que les hacen sentir bien y de buen humor, y les aporta energía para aprender cosas nuevas y jugar con ganas a lo que más les gusta.
Finalmente, la educación terapéutica en neurociencia del dolor se centra en enseñar cómo funciona el dolor desde una perspectiva científica, ayudando a las personas a entender mejor sus propias experiencias de dolor. Esta educación, todavía innovadora en centros médicos y hospitalarios, suele dirigirse a personas con trastornos crónicos. Sin embargo, considero que, por sus beneficios potenciales, puede ser especialmente útil en niños, incluso antes de que experimenten dolor significativo, ya que les ayudará a prevenir del dolor crónico y a reducir el miedo y la ansiedad relacionados con el dolor. En este artículo explicaba de manera más detallada es el dolor crónico y su abordaje a partir de la neurociencia.
El objetivo de la neurocencia del dolor es aprender cómo funciona el sistema nervioso y cómo el cerebro interpreta las señales de dolor, entendiendo que el dolor no siempre indica daño físico y que, muchas veces, es una respuesta protectora del cuerpo. También se pretende dar a conocer herramientas y técnicas para manejar el dolor, como la respiración profunda, la meditación y el ejercicio físico. Por último, y no menos importante, se busca empoderar a las personas con una actitud proactiva y positiva hacia el manejo del dolor y la salud en general.
Como podemos ver, al final, estos tres ejes se complementan y retroalimentan.
De la teoría a la práctica
Las acciones que podemos llevar a cabo son muchas y variadas. A continuación, se presentan algunas que son factibles de implementar:
- Garantizar que las instalaciones escolares cumplen los requisitos ergonómicos para los diferentes grupos de edad, adaptándose a las necesidades específicas que algunos estudiantes pudieran requerir en función de sus características individuales.
- Dotar a las instalaciones de espacios para la realización de actividad física, e integrar la realización de pausas activas y el movimiento en los cambios de clase.
- Establecer medidas organizativas para que la mochila escolar no supere el 10% del peso del alumno, y dotarles de formación e información sobre cómo organizar y llevar la mochila para prevenir el dolor de espalda. Cuando sea posible, instalar taquillas en el centro de estudios.
- Integrar la educación en ergonomía, actividad física y neurociencia del dolor en el currículo escolar:
- En la educación preinfantil, mediante juegos y actividades lúdicas que enseñen conceptos básicos, así como con cuentos y material multimedia que enfatice la importancia de estas temáticas en las actividades de la vida diaria.
- En educación primaria y secundaria, incluir módulos o asignaturas que traten estas temáticas adaptadas a la edad de los estudiantes, y organizar proyectos y talleres prácticos donde los niños y niñas puedan desarrollar y demostrar su conocimiento sobre las materias. También puede ser interesante fomentar debates a partir del planteamiento de situaciones ficticias o reales y pedir a los estudiantes que propongan soluciones prácticas.
- Fomentar la participación activa mediante la creación de clubes o grupos de estudiantes que, junto con profesores que ocupen la posición de mentores, se dediquen a:
– Atender y asesorar consultas de otros alumnos.
– Participar en iniciativas de promoción de la salud desarrolladas por el centro escolar.
– Organizar y participar en charlas y talleres para padres y madres sobre cómo pueden enseñar estos conceptos en casa.
- Organización de jornadas temáticas con actividades lúdico-educativas, como concursos de dibujo, competiciones deportivas, charlas, talleres, etc.
Bibliografía
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