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Qué esconde el incremento de la Incapacidad Temporal

El incremento desmesurado de la incapacidad temporal (IT) esconde razones médicas y sin razones en términos de salud.

 En el incremento de las bajas hay:

Descontrol por problemas en la gestión de las bajas, por burocratización enlentecedora del trámite de baja y de alta, por el colapso de la seguridad social, y por la falta de control en tiempo y forma, que impide actuar sobre las desviaciones en la incidencia y duración de las bajas, y evitar el abuso y el fraude. Si no hay control se propicia el abuso y las desviaciones.

Desmotivación laboral, por las malas condiciones de trabajo, por mala organización del trabajo, por la deshumanización en el trabajo, por un sistema productivo muy competitivo, por la precariedad en el empleo, por bajos salarios, por la pérdida del poder adquisitivo, por la distinta concepción de la implicación con el trabajo, por la incertidumbre laboral y económica. No es causa de baja, pero está detrás de muchas bajas, condicionando su inicio y su duración, y cuando es motivada por el trabajo tiene causa laboral.

Mala salud, de forma específica por el aumento de las bajas por trastornos mentales, y de forma general por el atasco sanitario que interfiere en la recuperación de la salud incapacitante perdida, prolongando la baja. La falta de atención sanitaria temprana retrasa la recuperación e influye en la prolongación de la baja.

Desconocimiento de qué procesos incapacitan, y por cada uno de estos a qué tipo de trabajadores (edad y sexo), y en qué trabajos y en que actividades, y con qué incidencia y con qué duración, para poder actuar desde la perspectiva epidemiológica y preventivista laboral, y no sólo con criterios de gestión economicistas. Si desconocemos qué enfermedades incapacitan y a quién y en qué trabajos no podremos actuar de forma preventiva para gestionar la recuperación de la salud perdida.

Solo nos referiremos a la contingencia común.

1.- Lo propio, lo esperado en la incapacidad temporal.

Lo esperado en la incapacidad temporal es que encontremos razones de salud (pérdida de salud incapacitante laboral) que la fundamenten.

Tras el incremento de la Incapacidad Temporal (IT) en los últimos seis años, considerado de forma global, hay variables propias que responden a la definición de la situación de baja, serían las variables de la enfermedad, el enfermar, el enfermo, su tratamiento, su evolución, y el trabajo tanto como causa del enfermar como condicionante de la situación impeditiva. Esto constituye el flujo normal o propio de la IT que merece, eso sí, un análisis, recogiendo datos sobre enfermedad, sexo, edad, trabajo, incidencia y duración, para conocer qué incapacita, a quién, en qué trabajos con qué frecuencia y con qué duración, (Mapa de la incapacidad1,2), desde la perspectiva epidemiológica y preventiva laboral.

La IT, la incapacidad temporal, las bajas, son un indicador de salud laboral, y, mientras no se demuestre lo contrario, estar de baja es estar impedido para trabajar por pérdida de salud incapacitante laboral. La extensión del parte de baja es un acto médico que valora responsablemente lo incapacitante laboral del proceso y lo confirma. Un adecuado tratamiento en tiempo y forma mediante una eficaz gestión atencional sanitaria facilitará la pronta recuperación de la salud perdida, y repercutirá en la menor duración de la baja, por eso el atasco sanitario, las listas de espera para diagnóstico, interconsultas, pruebas y tratamientos,repercutirán en la mayor duración de las bajas.

A las variables enfermedad y trabajo al que incapacita, cabe añadir la edad, entendiendo que a mayor edad más morbilidad, peor pronóstico, y los factores psicosociales como moduladores de la aparición de la baja y su duración, pues a peores factores psicosociales actuando como determinantes de salud peor pronóstico frente a cualquier estado de salud vulnerable. Y en cuanto a la causalidad laboral de las bajas incluir las variables propias de la exposición a los riesgos psicosociales y a otros riesgos laborales presentes en el trabajo, que están tras la génesis de algunas bajas, y en su duración.

Las causas del incremento del absentismo por incapacidad temporal debida a las “variables propias” o esperadas ligadas a la enfermedad incapacitante para el trabajo, y el deterioro de la salud sobrevenido, serían: el trabajo (entorno laboral no saludable), los factores psicosociales, los malos hábitos (entorno personal y social no saludable), y el deterioro de la atención sanitaria por atasco sanitario.

Especial consideración en la pérdida de salud, merece el incremento de las bajas por problemas de salud mental, que han aumentado un 60,65% en los últimos seis años, así como su duración y las recaídas, especialmente tras la COVID. Si bien las bajas en inicio por salud mental son la sexta causa con un 9,33% del total iniciadas por enfermedad común; si es cierto que representan el 15% de las bajas de larga duración, así como que la duración media de las bajas por salud mental es de 108 días, la tercera más larga, tras los tumores o los procesos cardiovasculares. Y suponen la 2ª causa de procesos de IT que alcanzan o superan el año, tras los trastornos musculoesqueléticos.

Estas bajas por pérdida de salud mental3 tienen diagnóstico, género, edad, actividad y condición laboral:

  • El 80% de las bajas por pérdida de salud mental son por trastornos ansiedad, trastornos adaptativos, depresión y estrés.
  • Afectan en un 58% a
  • La edad con mayor incidencia de estos trastornos es entre 36-45 años.
  • Hay dos actividades destacadas educación y sanidad con esta patología psiquiátrica menor.
  • Guarda relación estrecha con la precariedad laboral, pues en esta situación el 80% presenta problemas de salud mental añadiendo a los diagnósticos citados el consumo de tóxicos.

Hay un considerable aumento de las bajas por problemas de salud mental (61%), pero no hay más enfermedad psíquica, de forma directa. Pues tras este aumento también hay psiquiatrización de lo cotidiano, mayor preocupación por la salud, mayor demanda de atención sanitaria, mayor consumo de psicofármacos (no siempre bien prescritos, mantenidos más tiempo del preciso o consumidos sin prescripción), y poca capacidad de respuesta psicológica a problemas de la vida que no son enfermedad, que refleja una sociedad que descansa en las “pastillas” la resolución inmediata de las preocupaciones ordinarias o del malestar psíquico, y un uso inadecuado de los servicios de salud mental. 

2.- Lo impropio, lo que no debía esperarse en la incapacidad temporal, pero se esconde tras el incremento sin razones médicas del absentismo por incapacidad temporal.

Lo impropio de una baja y del incremento global de las bajas es la ausencia de razones de salud, o que en términos globales de los datos sobre incapacidad temporal estén presentes otras razones ajenas “no médicas”.

En este apartado nos referiremos al incremento del absentismo por IT en los últimos seis años, no explicable, señalando lo más destacable.

Observando los incrementos comparativos 2019-2024 en afiliados, población senior activa, número de bajas, gasto en IT por trabajador, coste en prestaciones de seguridad social y coste para empresas y seguridad social y número de bajas de más de un año, vemos un incremento discreto en afiliados (10%), eso sí, con un aumento de la población activa senior 55-65 años (27%), un aumento considerable en el número de bajas (46%), una prevalencia incrementada del 33 por mil trabajadores a 53 por mil trabajadores en 2024, un aumento muy elevado de las bajas de más de un año (102%), junto con aumentos considerablemente altos del gasto por trabajador (63%), del coste global empresas y seguridad social (74%) y del  coste en prestaciones de la Seguridad Social (78%).

Es decir, hay un incremento en las bajas y mayor incremento en las bajas prolongadas, sin justificación médica en términos de salud, con un aumento correspondiente del gasto; y es en esta no justificada razón médico laboral en el incremento de las bajas lo que lleva a analizar el por qué, pues se debe a cuestiones ajenas al binomio de la incapacidad laboral pérdida de la salud incapacitante laboral (salud y trabajo).

Con los datos del incremento del absentismo por incapacidad laboral, puede afirmarse que se esconden algunas razones o variables impropias o ajenas a la justificación médica, o que, observadas desde lo genérico, que no desde la individualidad de cada caso, hacen que el fenómeno del incremento de las bajas no guarde razones de salud sino otras.

3.- Control de la incapacidad temporal cuándo, cómo y para qué.

Considerando lo propio y lo impropio en las bajas es preciso establecer un control, para la adecuación de la baja a lo que corresponde, aunque el fundamento para aumentar el control o exigir mayor control parte siempre del gasto en prestaciones y del coste para las empresas, más que la pérdida de salud. La IT tiene dos caras de la misma moneda, la salud y la prestación económica, uno atiende la salud (SPS Servicio Público de Salud), otros pagan (empresas y Seguridad Social), sobre la salud se deberá atender de forma temprana, y actuar de forma preventiva, sobre el pago se deberá efectuar control y adecuada gestión. El gasto exige gestión y control, el deterioro de salud incapacitante exige atención sanitaria.

Al inicio de la incapacidad temporal hay que controlar que la baja corresponda a una enfermedad incapacitante laboral, en su duración controlar que se permanece en baja, que se continúa incapacitado para trabajar, que la duración es adecuada, y la esperada para los patrones de duración óptima y que se está a la espera de que el tratamiento consiga revertir la pérdida de salud. Esta valoración hace seguimiento del proceso hasta la curación o mejoría.

El control con reconocimiento médico evaluador de situaciones altables (bajas que no parecen estar justificadas) y que se finalizan con alta se precisa para aquellas bajas con componente voluntario distorsionante alargador del trabajador que pretende seguir de baja cuando no procede, pues ya no se objetiva limitación, o bajas con duración inadecuada pues ya no hay impedimento para el trabajo y ha habido una repuesta favorable al tratamiento, o situaciones de abuso (caso de la IT refugio, la incapacidad temporal refugio de otras situaciones personales que tiene que ser atendidas por sin que correspondan a una baja, es decir sin enfermedad incapacitante por ejemplo cuidado de un familiar) o fraude situaciones de simulación. Se busca con este tipo de control erradicar el abuso.

Control de la incapacidad temporal

La IT una etapa de tránsito.

La baja es territorio limítrofe entre el sistema de prevención de riesgos, el sistema de seguridad social que paga, y el servicio público de salud que presta la asistencia sanitaria.

El absentismo por incapacidad temporal aparece en un territorio frontera entre el sistema de prevención de riesgos del que parte al declararse la situación de baja, el sistema de seguridad social que protege y paga, el servicio público de salud que presta la asistencia sanitaria y la vuelta al trabajo tras el alta médica laboral (incluyendo el no automatismo del despido tras incapacidad permanente) retornando al sistema de prevención.

La consideración del alta médica laboral puede dar lugar a la controversia entre la no incapacidad y la no aptitud4,5, con pésimas consecuencias para el trabajador, pues abocaría en el despido. La controversia NO INCAPACIDAD y NO APTO se suscita en situaciones de retorno laboral por haber sido dado de alta médica tras una situación de incapacidad temporal y posterior declaración de no apto por el servicio de prevención.

La incapacidad temporal un territorio limítrofe entre la prevención, la prestación y la atención sanitaria y la vuelta a la prevención

4.- ¿Qué esconde el aumento del absentismo por incapacidad temporal?

Evidentemente el aumento del absentismo en los últimos tres años no se corresponde con un deterioro global de la salud, ya no hay pandemia. Es cierto que las bajas por deterioro de la salud mental han aumentado notoriamente, pero no hasta el punto de ser causa del desbordado aumento del absentismo. Tampoco puede hablarse en términos generales de salud, de un deterioro de la salud laboral por una prevención más laxa, así que guste o no, el incremento elevado de las bajas esconde descontrol y mala gestión por parte de las entidades implicadas en la IT y abuso por parte de los usuarios6.

La incapacidad temporal es una prestación económica que en términos de aseguramiento encierra un “alto riesgo moral”7, o alto riesgo que de forma voluntaria el usuario acceda o prolongue su situación incapacitante laboral. Y es en base a ello, que se precisa control y controladores. Y esto ha sido una constante desde siempre, de ahí la labor controladora de las inspecciones médicas (CCAA SPS y del INSS), la creación de las unidades médicas de los equipos de valoración de incapacidades INSS, la adquisición de competencias cada vez más preponderantes de las inspecciones médicas del INSS, el control de las bajas en contingencias comunes de las mutuas, y las modificaciones normativas en la gestión de la incapacidad temporal. En la labor controladora está el saber qué esta ocurriendo con la baja, qué esta pasando, para discriminar lo justificado, pues continúa existiendo incapacidad laboral y necesidad de tratamiento para su recuperación, de lo no justificado, pues ya no se está incapacitado procediendo al alta por curación o mejoría.

Pero cuando la baja está justificada, no hay que victimizar al trabajador del déficit de atención sanitaria o de los problemas de gestión, o del descontrol, que hacen que la recuperación de la capacidad laboral se retrase, y se ponga en riesgo su salud. Porque cuando el absentismo es enfermedad incapacitante laboral, y no abuso, no es absentismo es enfermedad8.

¿Qué esconde el aumento del gasto en IT?

Se quiera o no la preocupación en los medios es que el gasto está disparado, lo que hace que la parte económica del gasto en prestaciones para empresas y seguridad social se torne casi única y lleva a medidas urgentes para el control del abuso que pueda encerrar, eclipsando otras consideraciones sobre la salud o la desmotivación laboral.

Qué se esconde tras el incremento del gasto en IT

Indudablemente el incremento exponencial del gasto esconde un aumento del número de bajas y por tanto del gasto en incapacidad temporal; pero ello es debido a múltiples factores: el descontrol, el abuso, la mala gestión, un deterioro de la salud, tanto por las condiciones de trabajo como por la mala atención sanitaria provocada por las listas de espera, y la desmotivación laboral que añade el componente actitudinal9 en la incapacidad temporal como una variable importante en su inicio y prolongación.

En el incremento de la incapacidad laboral no hay una única razón, pero si tuvieran que concretarse las razones principales serían: el mal uso, la mala gestión, la mala atención sanitaria y la mala salud.

El incremento de las cifras en la IT revela que hay:

a) Descontrol, mal uso de la baja y mala gestión. No hay razones de empeoramiento de la salud proporcionales al incremento del gasto. La propia Seguridad Social ha manifestado que refuerza el control y seguimiento de las bajas médicas para evitar los fraudes (permanecer de baja laboral sin justificación médica), así como otras medidas para proceder al control de los procesos de más de un añoque por el colapso del sistema se habían postergado hasta mucho más allá, acercándose a los quinientos días, con el consiguiente aumento del gasto en prestaciones, coste para las empresas y perjuicio para el trabajador. Las bajas laborales de más de un año se han disparado casi un 30% en un año y se han duplicado en el último lustro, con una mayor cota de procesos con duración superior a un año 130.000 casos en 2024, cuando antes de la pandemia apenas había 30.000.Y esto coincide con la reforma que eliminó los EVIs (equipos de valoración de incapacidad para la IT de más de 365 días) que ya se cuestionó en su momento y se apuntó que era una medida improcedente y que causaría más perjuicios que beneficios en la gestión10, lo que resultó un vaticinio cumplido.

El descontrol por parte de los controladores es evidente. Las inspecciones médicas del INSS no controlan casi nada de las bajas hasta superado el año, y de las del año no se realiza al cumplimiento de los 365 días, sino con un indudable retraso, y las inspecciones médicas de las CCAA tan poco controlan todas las bajas de menos de un año, sino una parte pequeña de las mismas, además de no ser su labor única la del control de la IT, sino una parte de otras muchas. Las mutuas no pueden controlar todas las bajas a su cargo en contingencia comúnademás de no estar capacitadas para dar altas. A ello añadir el descontrol en la labor encomendada a Atención Primaria (qué genera las bajas y hace seguimiento directo) donde se suman la sobrecarga asistencial y la demora atencional en su labor principal asistencial. Y en cuanto a la encomienda en las bajas señalar una consideración de las bajas como un tema administrativo que no médico, una  burocratización abigarrada, un desamparo en su labor, una falta de comunicación directa y fluida con las inspecciones  médicas tanto del INS como CCAA, una comunicación nada fácil de comprender de las resoluciones (lenguaje técnico administrativo) y actuaciones del INSS,   la falta de tiempo y objetivos para el control de la baja, por y finalmente por ser un asunto el del control de la baja fuente de conflicto con su paciente.

La causa principal del descontrol es el déficit estructural en las entidades implicadas en las bajas, INSS, SPS y Mutuas, con una dotación de personal inadecuada con déficit de plantillas y capacitación insuficiente. Hay una diferencia sustancial entre las competencias teóricas que INSS, SPS y Mutuas tienen en la IT y la realidad de cómo se ejercen.  El déficit estructural en las entidades implicadas exige políticas de gestión, dotación de medios personales y materiales adecuados.

b) La mala gestión es otra de las causas responsables del incremento de la IT es, pues a pesar de los cambios normativos que se han producido en los últimos años, la realidad objetiva de los hechos contrasta con las competencias, y procedimientos normados. Incluyendo en esta mala gestión de la IT, procedimientos “burocráticos” en el trámite administrativo que en nada favorecen la inmediatez de las decisiones en la propia declaración de la baja, su control y la decisión de alta.

No confundir los problemas en la gestión, con problemas en la actuación del personal médico responsable, no le acusemos por tanto de complacencia o inacción o mala actuación.

Así que podemos señalar que, en cuanto a las entidades implicadas en la gestión de la IT, lo que más pesa en el incremento del absentismo es el “no control” o “descontrol”, y la mala gestión e ineficiencias burocráticas.

c) Abuso o mal uso por parte de los usuarios. Lo que no se controla se descontrola, lo que terminaposibilitando el mal uso de la baja, cuando esta no está justificada y el fraude. La baja es una prestación con alto “riesgo moral” o alto riesgo derivado del componente voluntario distorsionante que puede encerrar en acceder o prolongar la baja de forma artefactada inadecuada, como refugio protegido; siendo terreno abonado para el abuso facilitado por el descontrol, la mala gestión, y la mala atención sanitaria. A ello habría que añadir por parte del usuario un efecto contagio, y la percepción de que la baja es un derecho de acceso gratuito, y no una prestación que exige estar enfermo, impedido para trabajar y con consecuencias económicas para la empresa y la Seguridad Social. El abuso está derivado de una actitud voluntaria e interesada de beneficiarse de estar baja cuando ya no se está incapacitado.

d) La desmotivación laboral es un componente personal del usuario como actitud que propicia la prolongación y el inicio de la baja. Tan sólo el 10% de la población trabajadora afirma sentirse comprometido con su trabajo, luego el 90% se siente desmotivado, en alguna medida, y es debido a las malas condiciones laborales, la mala organización del trabajo, sistemas de producción y organizaciones con alta sobrecarga mental, la deshumanización en el trabajo, la alta competitividad, y otros condicionantes socioeconómicos como la incertidumbre laboral y económica, la precariedad laboral, el menor poder adquisitivo, trabajos poco cualificados, escasa proyección profesional, trabajos muy cualificados (alta exigencia en formación) pero con bajos salarios, distinto valor del trabajo, falta de conciliación familiar y social, individualismo, desvalorización y desconfianza en el sistema de protección de seguridad social. La desmotivación es una actitud frente a la enfermedad, y en procesos no graves condiciona la incidencia y la duración de la baja. La desmotivación laboral como actitud negativa hacia el trabajo provocada por el trabajo no tiene componente rentista, tiene un componente causal laboral y se expresa con síntomas de desinterés, falta de impulso, autobloqueo, desánimo, y falta de energía, que tienen una significación como procesos psicológicos derivados del trabajo.

e) Mala atención sanitaria. La mala atención sanitaria cuando por largas listas de espera se postponen la realización de pruebas diagnósticas y funcionales, así como el inicio del tratamiento o las interconsultas, tienen su peso en la prolongación de las bajas, días perdidos en IT, además de empeorar el pronóstico de cara al retorno laboral, prolongando el deterioro de la salud del trabajador en baja. El deterioro de la atención sanitaria prestada a los trabajadores en baja, es fruto de la saturación del sistema, que se ve incapaz de responder de forma temprana a la demanda sanitaria de los usuarios, incrementada tras la pandemia por una mayor preocupación por la salud que implica mayor demanda de atención sanitaria, y por el envejecimiento de la población que requiere de una mayor atención.

f) Mala salud. El aumento galopante del absentismo no se explica sólo por deterioro de la salud, no hay ninguna pandemia actual, pero el deterioro de la salud de los trabajadores en baja puede guardar relación con el atasco sanitario que no favorece su recuperación por déficit en una atención temprana, y añadir al trabajo como causante de incapacidad por déficit de prevención y entornos no saludables, es decir una mala salud laboral. Las bajas por problemas de salud mental evidencian un deterioro de la salud y un deterioro de la atención sanitaria, las bajas por problemas de salud mental han aumentado un 60,65%, y causan ya el 14,8% de las bajas; el deterioro de la salud mental es evidente tras la COVID, aumentando la demanda asistencial y la toma de psicofármacos. El segundo de los trastornos que más bajas ocasionan, los trastornos osteomusculares, los dolores articulares, también evidencian un deterioro de salud que guarda relación con las listas de espera, en cuanto a los procesos de baja larga.

 g) Otras causas posibles del incremento del absentismo por incapacidad temporal imputables como el envejecimiento de la población laboral o la bonanza económica merecen consideración a parte.

Si es cierto que el envejecimiento va unido a “dolencias propias de la edad”, y lleva consigo mayor morbilidad, peor repuesta a los tratamientos y menor plasticidad o adaptación a los cambios, pero resulta que los “seniors” causan menos bajas que los jóvenes, pues los menores de 40 años copan el 46% de las bajas laborales en España, y los mayores de 55 años sólo causan el 17% de las bajas. Un apunte respecto de la edad, y el envejecimiento de la población trabajadora, los mayores de 45 años causan menos bajas que los más jóvenes, los menores de 45 años causan casi el 60% de las bajas.

Los jóvenes causan más bajas que los mayores

Si tenemos en cuenta que la población trabajadora mayor de 55 años está en torno al 29% y la menor de 40 años en torno al 40%, no puede achacarse el incremento exponencial de la IT en los últimos 6 años al envejecimiento de la población con perfiles de la pirámide de población, muy parecidos, aunque caminamos hacia una pirámide regresiva (o bulbo), con la base más estrecha que la zona central y un porcentaje de personas mayores significativo.

Comparativas poblacionales de 2019-2024

La bonanza económica históricamente ha coincidido con períodos de crecimiento del absentismo por IT, se supone que disminuye el miedo a que causar baja suponga ser despedido o no “recontratado”, y puede coincidir con mejores salarios o mejores ofertas de empleo, pero  no parece estemos ante un escenario económico de bonanza a nivel de empleo de calidad, puede que los nuevos mercados tras la COVID cambien este paradigma de crecimiento económico crecimiento de las bajas y en cualquier caso suele ser un fenómeno gradual y no algo tan brusco. Dicho lo cual, el incremento del Producto interior bruto (PIB) real per cápita en España de 2019 a 2024 ha sido del 22,57%, y del 27,07% del Producto interior bruto (PIB) anual a precios corrientes en España de 2019 a 2024, lo que puede referir una bonanza económica, pero alejada del empleo de calidad y bien remunerado, y del incremento de las posibilidades de obtener de forma más fácil un mejor empleo.

5,- Trascendencia de las variables causales de la Incapacidad Temporal en el incremento absentista.

Lo que más pesa en el incremento del absentismo por IT

El crecimiento exponencial del absentismo se debe a las que denominamos variables impropias o ajenas al binomio enfermedad incapacitante y trabajo para el que incapacitan, destacando el descontrol o no control efectivo de la IT, el abuso, y la mala gestión”, con el añadido de la desmotivación, como razones principales de mayor peso.

En las bajas hay un fluir normal esperable debido al deterioro de la salud, eso sí propiciado por las listas de espera, que finalmente supone una mala atención sanitaria, a lo que, añadir el trabajo como causante de enfermedad, malos hábitos de salud, factores psicosociales, o el envejecimiento de la población trabajadora.

Pero las bajas precisan de adecuado control y eficaz gestión para evitar irregularidades, desviaciones y abuso, que están tras un incremento del 46% del número de bajas, y del 102% de las bajas de más de 365 días entre 2019 y 2024.

La incapacidad temporal el fluir normal, y las fugas

Las “fugas” o desviaciones de la IT del fluir normal o justificado, son una suma de diversos factores: el descontrol, el abuso, la mala gestión, el colapso de la Seguridad Social, las listas de espera, la desmotivación laboral y malas condiciones de trabajo.

6.- Qué hay en el incremento de la Incapacidad Temporal. Consideraciones y conclusiones

Como hemos ido relatando tras el incremento de la incapacidad temporal se esconden razones de salud, aumento de las bajas por trastornos mentales, mayor prevalencia de las bajas, peor salud por atasco sanitario que retrasa la atención temprana, envejecimiento de la población laboral que exige mayores cuidados en salud, las malas condiciones de trabajo como causa del enfermar y la desmotivación laboral.

Pero además del flujo de las bajas por cuestiones de salud hay incrementos añadidos por cuestiones no relacionadas directamente con el enfermar incapacitante y entre estas “fugas” destaca el descontrol, el abuso, la mala gestión y el colapso de la seguridad social, así como otras consideraciones como las listas de espera por saturación del sistema sanitario.

El descontrol, la desmotivación laboral, la mala salud y el desconocimiento de las causas de la incapacidad son realidades que hay tras el incremento de las bajas.

La falta de justificación médica en el incremento exponencial de las bajas, evidencia descontrol y este incremento no guarda relación proporcional con otros factores que pudieran incidir como el aumento de afiliados o el envejecimiento de la población trabajadora y pesa más el descontrol que el deterioro de la salud.

6.-1 Descontrol, ante la falta de argumentos de salud en el incremento exponencial de las bajas, y de los días perdidos por IT, es obvio que existe descontrol, por no decir no control, de los procesos y que es la causa de la alta incidencia y la duración prolongada de las bajas, y de la inadecuación de las bajas, el alto abuso y el no control del fraude.

El descontrol está provocado por el deterioro del sistema controlador tanto en medios personales de los controladores médicos (número y capacitación) como de apoyo administrativo a su labor, falta de medios materiales, y herramientas informáticas poco ágiles. A este descontrol se añade la mala gestión de las bajas, la burocratización enlentecedora del trámite de baja y de alta, y el colapso de la Seguridad Social. Esta falta de control en tiempo y forma, impide actuar sobre las desviaciones en la incidencia y duración de las bajas, y evitar el abuso y el fraude que provocan un uso inadecuado de la prestación por IT. Si no hay control efectivo de las bajas se propicia el abuso y las desviaciones. El descontrol exige medidas urgentes y bien estructuradas por parte de la Seguridad Social.

6.-2 Desmotivación laboral, por causa laboral debido a las malas condiciones laborales, la mala organización del trabajo, sistemas de producción y organizaciones con alta sobrecarga mental, la deshumanización en el trabajo, la alta competitividad exigida, los trabajos con elevada presión empresaria, mal ambiente laboral, relaciones conflictivas o carga excesiva.

Desmotivación por consideraciones socio económicas, por precariedad en el empleo, por bajos salarios, por considerar remuneración insuficiente, por la pérdida del poder adquisitivo, por la distinta concepción de la implicación con el trabajo, por la incertidumbre laboral y económica, por un mercado laboral muy competitivo, trabajos poco cualificados, escasa proyección profesional, trabajos muy cualificados (alta exigencia en formación) pero con bajos salarios, falta de conciliación familiar y social, individualismo, desvalorización y desconfianza en el sistema de protección de seguridad social.

La desmotivación no causa la baja, salvo en proceso psicológicos donde forma parte de los síntomas de procesos psíquicos (desinterés, falta de impulso, autobloqueo, desánimo, falta de energía) pero está detrás de muchas bajas independientemente del diagnóstico, condicionando su inicio y su duración. Ladesmotivación como actitud negativa hacia el trabajo provocada por el trabajo propicia el inicio de la baja, su prolongación y la dificultad para el retorno laboral. No tiene el componente rentista, y estando causada por el trabajo tiene causa laboral.

Cuando la desmotivación laboral es causada por el trabajo exige mejora de las medidas de prevención de riesgos, y cuando deriva de razones socioeconómicas exige medidas de mejora del empleo.

6.-3 Mala salud, de forma específica por el aumento de las bajas por trastornos mentales, y de forma general por el atasco sanitario que interfiere en la recuperación de la salud incapacitante perdida, prolongando la baja. La falta de atención sanitaria temprana retrasa la recuperación e influye en la prolongación de la baja. Las listas de espera para consultas de especialista, pruebas, y tratamiento incluidas las operaciones han aumentado en los últimos años de forma significativa y son causa de un deterioro de la salud al no prestarse la atención en tiempo y forma, retrasando la temprana recuperación y causando más bajas y más largas. Exige mejor gestión de la asistencia sanitaria de los trabajadores en baja. En cuanto a las bajas por problemas de salud mental exige valorar la posible vinculación con el trabajo.

6.-4 Desconocimiento de qué procesos incapacitan y de qué forma. Habitualmente los datos sobre las bajas hacen mención genérica al incremento global en el número y en el gasto que ocasionan pero, ya que no todos los procesos son iguales ni en intensidad ni en consecuencia, ni en su posible vinculación con el trabajo, es preciso conocer los datos referidos a qué enfermedades incapacitan (principales grupos de enfermedades o agrupaciones diagnósticas principales, léase lumbalgias, trastornos de ansiedad y depresión, etc.) y por cada uno de estas a qué tipo de trabajadores (edad y sexo), y en qué trabajos y en qué actividades, y con qué incidencia y con qué duración, para poder actuar desde la perspectiva epidemiológica y preventivista laboral, y no sólo con criterios de gestión economicistas. Si desconocemos que enfermedades incapacitan y a quién y en qué trabajos no podremos actuar de forma preventiva ni gestionar la pronta recuperación de la salud perdida. La mejor prevención de la incapacidad laboral es conocer por qué enfermamos y la mejor protección social es saber en qué tenemos qué gastar para mejorarla.

Por ello, el Mapa de Incapacidad en España es una necesidad urgente para conocer los factores que la causan estos procesos de incapacidad médica larga, así como las circunstancias personales, laborales, sociales y demográficas que la modulan y conocer la evolución de las situaciones incapacitantes tanto temporales como permanentes, más allá del gasto, para saber realmente el estado de la salud laboral en cada momento y poder adoptar políticas de mejora.

La Seguridad Social debiera cumplir su compromiso de elaboración del Mapa de Incapacidad1,2 que suscribió de 20/noviembre/2015* y reiterada su necesidad de implementarlo enero 15/enero/2019**.

*La Seguridad Social elaborará un mapa de la prestación de incapacidad temporal permanente en 2016

https://www.eleconomista.es/economia/noticias/7163006/11/15/La-seguridad-social-elaborara-un-mapa-de-la-prestacion-de-incapacidad-temporal-permanente-en-2016.html

**Medidas de protección. Publicación Mapa de Incapacidad.

https://www.medicosypacientes.com/articulo/la-aecc-presenta-al-ministerio-de-trabajo-una-serie-de-medidas-para-proteger-la-familia-con/

Conclusión

Cuatro razones tras el incremento del absentismo por incapacidad temporal

El incremento de la incapacidad temporal, obedece a “razones de salud” y a otras “sin razón ligada a la enfermedad y al trabajo para el que incapacitan”, no todas tienen la misma trascendencia, pero puede concluirse que cuatro circunstancias deben ser analizadas cuando se aborda el incremento desmesurado de las bajas desde 2019, y por este orden de prioridad: el descontrol, la desmotivación laboral, el deterioro de la salud y el desconocimiento de las causas de la incapacidad laboral.

La preocupación por la incapacidad temporal y sobre todo por su coste y por el abuso que puede encerrar, ha sido es y será una historia interminable, en la que se intenta controlar el abuso, y aminorar su coste, considerando sus causas, aunque en las posibles causas hay verdades, y medias verdades11, y en cualquier caso nunca olvidemos que la gestión de la  incapacidad temporal es algo más que una cuestión económica12 , que estar de baja presupone que es estar enfermo8, que la incapacidad temporal, es un indicador de la salud laboral13,14 y que un sistema de protección social debe no sólo compensar económicamente la situación de baja sino prevenirla15,16.

La interminable historia de la incapacidad temporal

Se debe contemplar la gestión de la incapacidad laboral, la gestión de “las bajas”, no solo desde la perspectiva económica sino teniendo en cuenta todas sus variables, que permitan prevenir la aparición de las situaciones incapacitantes, restaurar las pérdidas de salud incapacitantes lo más pronto posible y procurar la reintegración laboral duradera, es decir, practicar la prevención primaria, secundaria y terciaria de la incapacidad15,16. Cambiar el paradigma economicista o prestacional de la incapacidad laboral incluyendo a la perspectiva preventiva que lleva implícita.

Bibliografía

1López-Guillén García, Araceli, & Vicente Pardo, José Manuel. (2015). El Mapa de la Incapacidad en España una necesidad urgente. Medicina y Seguridad del Trabajo61(240), 378-392.

https://dx.doi.org/10.4321/S0465-546X2015000300007

2López-Guillén García, Araceli, & Vicente Pardo, José Manuel. (2017). Mapa de Incapacidad: una necesidad urgente para prevenir la incapacidad. https://prevencionar.com/2017/09/24/mapa-incapacidad-una-necesidad-urgente/

3López-Guillén García, Araceli, & Vicente Pardo, José Manuel. (2017) Salud mental y trabajo, como cuidar la salud mental en el trabajo y no perder la cabeza en el intento. https://prevencionar.com/2024/03/24/salud-mental-y-trabajo-como-cuidar-la-salud-mental-en-el-trabajo-y-no-perder-la-cabeza-en-el-intento/

4Vicente Pardo, José Manuel. (2017). No apto, pero no incapacitado. La controversia del ser o no ser. Medicina y Seguridad del Trabajo63(247), 131-158. http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0465-546X2017000200131&lng=es&tlng=es.

5Vicente Pardo, José Manuel. (2018). No apto y no incapacidad, estar capacitado y no apto, la controversia no resuelta.

https://prevencionar.com/2018/02/08/no-apto-no-incapacidad-estar-capacitado-no-apto-la-controversia-no-resuelta/

6Vicente Pardo, José Manuel. & López-Guillén García, Araceli, Absentismo enfermedad, abuso, descontrol y mejoras.

https://prevencionar.com/2024/01/19/absentismo-enfermedad-abuso-descontrol-y-mejoras/

7Vicente Pardo, José Manuel. Incapacidad laboral, riesgo moral y riesgo laboral.https://prevencionar.com/2018/05/08/incapacidad-laboral-riesgo-moral-y-riesgo-laboral/

8Vicente Pardo, José Manuel. & López-Guillén García, Araceli, (2024). Cuando el absentismo es enfermedad y no abuso, no es absentismo es enfermedad.

https://prevencionar.com/2024/05/14/cuando-el-absentismo-es-enfermedad-y-no-abuso/

9Vicente Pardo, José Manuel. La actitud en la incapacidad laboral temporal, una variable importante en su inicio y prolongación. https://prevencionar.com/2019/07/30/la-actitud-la-incapacidad-laboral-temporal-una-variable-importante-inicio-prolongacion/

10Vicente Pardo, José Manuel. & López-Guillén García, Araceli, (2023). Novedades en la incapacidad temporal que supera los 365 días. https://prevencionar.com/2023/07/04/novedades-en-la-incapacidad-temporal-que-supera-los-365-dias/

11Vicente Pardo, José Manuel, & López-Guillén García, Araceli. (2025). Las bajas, verdades, mentiras o medias verdades en el absentismo por incapacidad temporal. https://prevencionar.com/2025/01/09/las-bajas-verdadese-mentiras-absentismo/

12Vicente Pardo, José Manuel. (2018). La gestión de la incapacidad laboral algo más que una cuestión económica. Medicina y Seguridad del Trabajo64(251), 131-160. http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0465-546X2018000200131&lng=es&tlng=es.

13Vicente Pardo, José Manuel, & López-Guillén García, Araceli.  La incapacidad, indicador de salud laboral con alta variabilidad territorialMedicina y Seguridad del Trabajo65(257), 261-284. Epub 22 de marzo de 2021. http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0465-546X2019000400261&lng=es&tlng=es.

14Vicente Pardo, José Manuel, & López-Guillén García, Araceli. La incapacidad laboral como indicador de salud laboral. (2019) https://prevencionar.com/2019/11/18/la-incapacidad-laboral-como-indicador-de-salud-laboral/

15López-Guillén García, Araceli &Vicente Pardo, José Manuel Prevención de la incapacidad laboral en materia de Seguridad Social

https://prevencionar.com/2020/01/15/prevencion-de-la-incapacidad-laboral-en-materia-de-seguridad-social/

16López-Guillén García, Araceli &Vicente Pardo, José Manuel. Prevención de la incapacidad laboral en materia de Seguridad Social https://saludlaboral.ugtcyl.es/prevencion-de-la-incapacidad-laboral-en-materia-de-seguridad-social-3/

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