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Riesgo eléctrico directo: medidas técnicas de protección en instalaciones y equipos de trabajo

El riesgo eléctrico directo se produce cuando una persona entra en contacto con partes activas en tensión, como conductores o componentes eléctricos que funcionan en condiciones normales de servicio. Este tipo de contacto constituye uno de los riesgos más graves en el ámbito de la seguridad en el trabajo, ya que puede provocar electrocuciones, quemaduras severas o accidentes mortales en cuestión de milisegundos. Por este motivo, la normativa técnica establece medidas de protección específicas destinadas a impedir el acceso físico a las partes activas y a reducir al máximo la probabilidad de contacto accidental.

Desde un punto de vista técnico, las medidas de protección frente a contactos eléctricos directos se recogen en la ITC-BT-24 del Reglamento Electrotécnico para Baja Tensión y se estructuran bajo el principio de que la protección debe basarse, prioritariamente, en medidas de diseño e ingeniería, y no en la conducta del trabajador. El documento del Plan de Actividades Preventivas de la Seguridad Social 2026 desarrolla estas medidas con un enfoque claramente preventivo  .

La primera gran medida de protección es la protección por recubrimiento o aislamiento de las partes activas. Consiste en cubrir los conductores y elementos en tensión mediante materiales aislantes adecuados, capaces de mantener sus propiedades dieléctricas a lo largo del tiempo. Desde el punto de vista técnico, no se consideran válidos productos como lacas, barnices o pinturas, ya que no garantizan un aislamiento eléctrico eficaz ni duradero. Esta medida busca que las partes activas no sean accesibles en ningún caso durante el uso normal de la instalación.

Otra medida fundamental es la protección mediante barreras o envolventes, que impiden el acceso a las partes activas mediante armarios, cajas, cubiertas o carcasas. Estas envolventes deben estar firmemente fijadas, ser resistentes a los esfuerzos mecánicos previsibles y proteger tanto a las personas como a los equipos frente a agentes externos como polvo o humedad. Técnicamente, estas protecciones se caracterizan por su grado de protección IP, un código normalizado que indica el nivel de protección frente al acceso a partes peligrosas y frente a la penetración de cuerpos sólidos y líquidos.

El código IP se compone de dos cifras. La primera cifra indica la protección frente al acceso a partes peligrosas y la entrada de objetos sólidos, mientras que la segunda cifra expresa la protección frente a la penetración de agua. Por ejemplo, un grado IP2X garantiza que no es posible el acceso con un dedo a partes activas, mientras que grados superiores incrementan la protección frente a polvo, herramientas o alambres, así como frente a distintos niveles de humedad o chorros de agua. En determinados equipos, el código IP puede complementarse con letras adicionales o suplementarias, que aportan información específica sobre el tipo de acceso protegido o las condiciones particulares de uso del material  .

Desde el punto de vista preventivo, la eliminación de barreras o envolventes solo está permitida bajo condiciones muy concretas, como el uso de llave o herramienta, la existencia de sistemas que impidan la reposición de la tensión hasta recolocar las protecciones, o la presencia de una segunda barrera interna con un grado mínimo de protección IP2X. Este enfoque busca evitar manipulaciones indebidas y garantizar que cualquier intervención se realice de forma controlada y segura.

En determinados entornos, especialmente en locales de servicio eléctrico accesibles únicamente a personal autorizado, pueden aplicarse medidas complementarias como la interposición de obstáculos o la protección por alejamiento o distancia. Estas soluciones técnicas tienen como finalidad impedir contactos fortuitos, aunque no garantizan una protección completa y deben limitarse a situaciones muy concretas, donde el acceso esté estrictamente controlado.

Como medida adicional, el documento contempla la protección complementaria mediante dispositivos de corriente diferencial residual (DDR) de alta sensibilidad, capaces de desconectar automáticamente la instalación ante fugas de corriente inferiores a 30 mA. Estos dispositivos reducen de forma significativa la gravedad de las consecuencias en caso de contacto eléctrico directo, al cortar el suministro en milisegundos. No obstante, desde un punto de vista técnico y normativo, su utilización nunca debe sustituir a las medidas principales de protección frente al contacto directo, sino actuar como un refuerzo adicional de seguridad  .

En conjunto, la protección frente al riesgo eléctrico directo debe abordarse desde un enfoque técnico integral, basado en el diseño seguro de las instalaciones, el uso de aislamientos y envolventes adecuadas, el control del acceso a partes activas y la aplicación de medidas complementarias cuando sea necesario. La experiencia demuestra que la reducción real de accidentes eléctricos no depende de la atención individual del trabajador, sino de la correcta aplicación de soluciones técnicas preventivas, concebidas desde el origen para eliminar el riesgo.

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